- LA ÉPICA DE NARRAR -




Y se hizo una bola enorme.

¿Épica…?

¿Lícita…?




En su ilícito rodar, de discurso en discurso, nuestra bola épica le fue dando forma a la letra, letra que con sangre entra, hasta que el país entró en trance.
En trance de irse o de venirse.


La General Algarabía diseminó talleres de narración en los lugares más insospechados.
Reproducíanse los susodichos cual plaga langostina.
Los diarios a boca e’ jarro, canillas a voz en cuello, reclamaban oficiales de látigo manejar: pa’ adiestrar a los narrantes, a los muchos aspirantes.


Era de no creer.
El país era una letra en curso de irse al o de venirse pior.
En las afueras de los talleres se hacían oír, al son de las arengas, las fanáticas consignas: ¡NARREN! ¡NARREN! oír se hacían.


En tanto, nuestro General Coordinador, robando y rodando como bola sin manija, no paraba... No paraba de sacarse fotos, a colores para Etiopía, grises para Zagreb.
¡Era una kodak fiesta!
Fanfarrias tocaban en su honor. Recibía artesanales pantuflas hechas por indígenas en Estado de Ezpeleta.


En Nueva Guinea y en el Mar Caspio disertaban sobre nuestra identidad.
Dicha y fama llegaban hasta los confines del culo del mundo y al devenirse electro-domésticos regresaban.


Y acá, en casa, al son de las arengas y mate cocido de por medio, durante dieciséis horas al día:

Narrábamos.



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Los poemas que conforman este librillo fueron publicados en un experimento colectivo, allá por el año 1998, que dimos en llamar “Flora de selva negra”.
Los cuelgo aquí con algunas ligeras modificaciones

respecto de aquella edición.
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ÍNDICE:
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INTRO-DUCCIÓN: "La Épica de Narrar"

TOMO O: "El Quid del As"

TOMO I: "Épica y Privatización"

TOMO II: "Fajinas a la Mar de los Preceptos"

TOMO III: "Macro-Épico-Centro"

TOMO IV: "La Convalecencia de Alma Tadero"
.....................(primera lectura)

TOMO V: "La Convalecencia de Alma Tadero"
....................(segunda lectura)

TOMO VI: "Epistolario"

ACABADO: "Memorial de una Épica Campaña"
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domingo, 3 de agosto de 2008

TOMO O: "El Quid del As"

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¿Un
as
es
uno

o
uno

por
uno

o
no

es
ninguno?



¿Un as es clarecer la palabra

o


¿Un as es clavizar la palabra?



¿Un As errado galpón de la memoria?

o

¿Un As altar civil para un botín de guerra?

o

¿Un As pirado por la fuerza de tareas?

o

¿Un As faltar con cadáveres un río?

o

¿Un As es sino de niños argentinos…?

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TOMO I: "Épica y Privatización"

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“Pa’ mi abuelo fue el progreso
y eso lo tenía contento,
viviendo las malas horas
los llamó los buenos tiempos”

Carlos Vives.





Épicas
tardes
de 1880.

A la una…


Épicas
tardes
de 1976.

A las dos…


Épicas
tardes
de 1990.

A las tres…


Sí.
A las tres
de la tarde
y con la esperanza intacta
de que emprenda su marcha
el calefón
(made in korea)


Entonces,
que no vengan,
que no me vengan
a golpear la puerta
con licuadoras
o cafeteras
cacharros viejos,
escasa voz.


Yo no sé Nada.
No he visto Nada.
Cuido mi quinta.
Y no arreglo Nada
ni a los virgilios
ni a los inviernos.


Aunque les quede
para esta fiesta
una velita
de cotillón.

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TOMO II: "Fajinas a La Mar de los Preceptos"

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Es

can

dir.


Es

can

sión…


En la proa del temible
a las seis de la matina
y con ropa de fajina:


Es

pron

ce

da.


Es

can

ción…


En la proa del temible
a las seis de la matina
y con ropa de fajina:


Es

can

dir.


Es

ca

can

dir.


Es

ca

can.



Es

pro

pron.



Es

can

ce

da.



Es

pron

ción.



En la proa del temible
al temible de la verba
de la verga y de las jarcias:
Don José de Bergantín
se le pianta de las manos
el poema se desmadra,
está suelto, vuelto loco,
borracho y se va de tacho.



Be

odo doble.

Ve

odo doble.



Ve

la

ma-ma.



Ve

la

ma

ma

de

ra

del

ba

jel

cru

jir.



Por

diez

ca

ca.



Por

diez

ca

ca

ño

nes

de

más.


Con el agua a la cintura
por exceso de armamento
y es/ pron/ ce/ da/ no/ ce/ dí/ a.



Es

can

dir



Es

can

sión…



Con el agua a la cintura
y enjarciado en una verga
del temible bergantín.


Espronceda ya se hundía
entre hiatos de dolor
sinalefas de alegría.

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TOMO III: "Macro - Épico - Centro"

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El astronauta Janglin
está al llegar
a la luna.

El astronauta Janglin
está

a punto de
deponer un pie
en la luna.

Mas,
no aluniza
Janglin.
Más bien

alucina,
nuestro
astronauta.

Y todos,
estremecidos,
vamos a hundir
la planta
del pie
con él.

Todos
al unísono
vamos a hundir
nos
hasta las manos
con él.

Todos,
estremecidos,
somos
la década
del noventa.


Empero,
por un argentino
error
de cálculo,
la planta
del pie
va a parar
a la mismísima
peatonal
Lavalle.


Entonces todas
todas las cámaras del mundo
todas se paralizan
en la mirada pensativa
del astronauta Lavalle
(ahora también General).


El pensativo astronauta
es sorprendido
deambulando por su valle,
cuando el sol le revela un brillo
debajo de una floja baldosa
de su calle.


Hincado
ante el minúsculo brillo,
ahora de rodillas y
totalmente
fuera de foco
reconoce, Lavalle, y
recoge, emocionado,
la llave
la llave del bulincito
de Dorrego
al 1800.

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TOMO IV: "La convalecencia de Alma Tadero" -primera lectura-

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¿Qué han hecho de Alma Tadero?

¿Qué han hecho de Alma Torral?

¿Qué han hecho del emporio de la achura?

¿Qué de la loza?

¿De la abuela, qué?

¿Qué han hecho Eche Verría,
con los berri’os de los nuestros?

¿Qué…?



Estos salvajes rocinantes
¡nos han caga’o lo mejor
de una generación
de guionistas!



¿Qué han hecho, don Esteban?

¿Do fueron a parar…?

¿Do Migré?

¿Do Lozano?

¿Do Lo Roto y la Santa Cruz?



Nos han caga’o nomás
han hecho cascallar a lo mejor.
Y bien caga’os nos dejaron,
hasta las patas nos dejaron
de caga’os
con su profesional procedimiento:

A ver vos, Chalchalero

¿Do queda el aguantadero
de Lira Alma Tadero,
la protagonis
ta de la nove
la de la tar

de?

¿Do carajo escondieron las desinencias?

¿Y porqué mutilaron el texto del delito?

¿Do migraron el Beefsteak y la Nerca?

¿Y do a parar la pie de página?

¿DO…?
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TOMO V: "La convalecencia de Alma Tadero" -segunda lectura-

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Por eso don Esteban, usté siga batiendo el parche del matambrito, la tripa corazón y el tongorí.

¡Deje ya esos cuajos de sangre punzó! -sangraza seca-.

Pues en estos parajes olívase la inspiración a vejigazos, y las sombras vacunas ya ni pasan.
Eso sí, de vez en cuando algún pejerto en sombras se va de cámaras y lo pasamos a silencio.
Mas después solamente:
enlatar de higos turcos en las góndolas del market
y
en la tarde higos nuestros cayendo como muñecos.

Por eso amigo don Eche, a su edad ya ni vale la pena que siga exponiendo las butifarras por ese, al suyo decir, gallardo mozalbete.

Deje que los infames sayones de él se ocupen. Y en la espesura del matorral ¡a nalga pelada! le depilen al último grito de la mazurca. Y de paso le den verga de la buena y no cháchara del Alma.

Al fin y al cabo,
ese pebete,
no es más que:


.........UN MENTECATO

.........UN CAJETILLA

.........HINCHA DE RIVER

.........PERRO UNITARIO

Y pa’ más

.........¡PUAJ!

.........¡VEGETARIANO!!!



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TOMO VI: "Epistolario"

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Documento facsimilar de un mail del caudillo “Revés de la Pampa” dirigido al jefe de operaciones de “La épica del desierto” -sección 2ª- Coronel don Faustino del Tutte Cabrero. Encontrado en el ano de Nuestra Señora La Santa María de los Buenos Aires.





Tenga mano compañero, refrene su trotón y amaine el bultito que doquier después insecto chilla.

No afiance ajuar en toldería que destrenza la lumbrera. Y en estos pagos no andamos para endechas y celajes.

Aquí es donde el kilowatt ora y la fe declina sus brutos decibeles.

Aquí no andamos en el engrase de los ejes ni en el engarce de las garzas.

Aquí los bodrios se desollan en cuantito. Y es ocarino el trino de las aves cuando trinan.

Aquí, en el yambo de los pámpanos chacinados, el estofado sopla un viento gástrico de glorya.

Aquí se tusa la merluza de las guainas pa` que no güela o no jeda. –Como más le guste-

Aquí los sebitos, presa de achura, caen a bofe en la superficie metalizada del latón tenga tuco, trapo o resignación.

Aquí el alfabeto se vuelve morse. Y los nardos se desvelan hasta cardos, tras la mano de bleque.

Aquí nos cachondeamos en el blindaje de los chasis. Y la chapa y pintura pa`l churrete la tomamos.

Aquí papamos las moscas como naides; aunque el tábano sea austero de por vida.

Aquí los chiripá usamos sueltos por si las moscas dejamos de papar… Y es entonces cuando el atanor insufla al beberaje más solvente.

Por eso, don Coronel, aunque su tropa viene ensillada y, asigún dicen, es de pega y barullo. Y también a sabiendas que usté es un mítico del arma. Yo le aconsejo, y esto dicho en buen español como a usté le place: “No me ponga a secar sus bombachones en jurisdicción de nuestro Altivo Febo”.

He dicho.

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ACABADO: "Memorial de una Épica Campaña"

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1



¡A la decadencia! ¡A la decadencia!

Mano firme con los infieles y a la mierda el naturalismo.
Aquí el único que se salva es “El Naturalísimo Flanco Dere”
Después, todo Roca. Roca, Cemento y Roca.
Que la Gran Muralla abarque ancho y largo de ese desierto.
Nos iremos para arriba y a la lona.

No quiero respirar ni un granillo de arena.
No quiero ni una fisura por donde se filtre el ventolín histórico o algún grito de ascencio.
Roca, piedra, perogrullos. ¡Pero nada de mangrullos!
Allí nadie va a ir a vistear o a buchonear.

Pura Roca y Cemento: Grandes Volúmenes de Roca.
Que se divisen desde el Alto Palermo hasta el Cabo Rosti por lo menos.

Rocas Argentinas hasta el fin.





2



Y a la húmeda de la pampa ¡También llegaremos! Cal, Ceresita y Gofio.
Habrá que destemplar los yuyos, que no quede ni una maceta en pie.
Lo quiero todo liso, liso y brillante a ese solar. ¡Linda Playa de Estacionamiento! en ese desperdicio bárbaro, desmesura de inciertos pajonales.

Y nada de ¡Oh! campo Traviesa. Las damas literarias estarán prohibidas en ese confín, y más por dinero: “Los juegos de Damas por dinerillos serán seriamente reprimidos con penas de hasta cuatro años de añejamiento en familia”. He dicho.

¡Y GUAY! con el escupir pa’ arriba que también es penalizado, pues cae luego de su elipse el esputo sobre los nosotros mismos y prodúcese la temible “Alambrada en un mismo Ser” (ontológica fiebre que impide el buen atravesamiento del desierto).

Ahora: ¡Oh campo Fuera! Fuera menos punible por fuerza de mayor razón, puesto que la escrituraria tórnase más libertaria por desencadenarse en un circulito perimetral cuasi marginal al confín travieso.

Entonces: en el irse pa’ juera está.
No deben limitarse mujer ni hombre en un solo atravesar “Suo Campo Lírico”.
Véase al respecto como figura retórica “El esculpirse pa’ dentre”, que así diz:

Resulte queste al fablar
en su onanismo lídico
a de trovar.
E la bola nostra
se fase mui muito difícil
de trasladadar.




3.



En camino
el sol abrasaba palestinos.
Pletóricos de desconcierto:

¿Dónde queda ese desierto…?

¡Tártaro!





4.



A los nuestros visigodos:


“No se dejen ungir la cabeza por el Febo del desierto.
Si no alcanzan los casquetes, háganse lamer la bocha por la vacas.
Las más oriundas de estos pagos: Las Lord Chesseline”.





5.



Recuérdenle a la Gavilla Aérea que no quiero flojas junturas en el firmamento.
Quiero todo el cielo bien enjabelgado y pintado de azul a plomo.



6.



En cuantito me lleguen ¡Nada de mate cocido!
Que nadie ose deponer el ornamento.

En ceremonia entonen las estrofas del Himno Nacional.
Y leven bien alto los patrios pendones.
Y leven bien alto los patrios.
Y leven bien alto los
Y leven bien alto
Y leven bien
Y leven
Y leven.

Des
pués:

T
u
e
l
f.




7.



A propósito, Supositorio.
¿Dónde fueron a parar los milibares?
¿Qué han hecho con los famosos milibares?
¿Qué es esa pelotudez de los hectopascales?
¿En qué barómetro está escrito…?

¡Yo quiero de nuevo a los MILIBARES!
Quiero que me restituyan a los desaparecidos milibares.
Y al primer meteorólogo que me reivindique un pascal
me lo mandan al repechaje
y le bajan la mínima
hasta el subsuelo.




8.



Hay gente que lo está gritando todavía
Hay gente que sigue agitando sus pañales ¡Todavía!
Y no es para menos, si con su gorda brocha le pintó la cara a los piratas
¡Y eso no es joda!
“Cara de krill” les decía, y después se los pasaba por el navío en la bodega del bajel.

Hay gente que lo está gritando todavía.
Fue una tarde apoteótica. La placita Rivero (ahora Puerto Argentino desde que plantaron sarmientos en los canteros) desbordaba de argelinos que agitaban sus pañales al grito de: “ES PRON CEDA ES PRON CEDA”.

El locuaz Es pron ceda, dueño como era de una cristalina oratoria, al ver a los argelinos pisoteando los canteros de la placita les espetó, emocionado, su máxima, aquella que
torcería para siempre el rumbo de la épica de narrar en nuestro zócalo patrio.

La mampostería era esta: La Ex Rivero; Los pañales; Los canteros; Los argelinos. Y, al fin, el Espronceda –el arrobado o ha robado de las musas- seguro de sí mismo les espetó desde el balcón:


“¡TÁRTAROS…! LOS SARMIENTOS NO SE PISAN”






9



Vigilar bien en el callar apasionado de los versos vecinos.
No nos podemos dar el lujo de perder otro Espronceda.
Otro Almirante borracho con inoportunos etiles en sus venas.





10




- A propósito, Supositorio ¿Al astronauta Janglin no se lo vió más por el casino de oficiales?

- Qué va’ a ver, qué va’ a ver. Si tuvo un Brote Psicótico Satelital Tubo, justo cuando estaba a punto de alucinar en la pampa. Todo por culpa de un alcaucil General adicto a la alcachofa.

-No joda… Pobre Otto Janglin.

-Sí, pobre Otto, típico caso estallado de identidad.



-¡Ahora sí, Supositorio!

ALL TOGETHER:

“OTTO HÉROE NATIONAL”

(inmolado en el nombre de la épica)
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